¿Quién eres?

Tantos años estudiando para trabajar, pero qué poco aprendí sobre quién era yo.

Recuerdo como si fuera ayer la siguiente dinámica de coaching que viví como coachee:

“¿Quién eres?” Me pregunta mi coach Marta
“Soy Elsa”. Contesté yo

«¿Quién eres?» Marta me vuelve a preguntar.

Yo sabía que Marta (mi coach) me había escuchado y entonces percibí que esperaba otra respuesta de mi y dije: “Soy Elsa, madre de tres hijos”.

“¿Quién eres?» De nuevo me pregunta Marta mirándome a los ojos.

Esa tercera pregunta empezaba a incomodarme, pero decidí responder lo primero que me vino a la cabeza: “Soy Elsa, madre de tres hijos y soy ingeniera”.

«¿Quién eres?» Me vuelve a preguntar seriamente mirándome a los ojos sin decir palabra.

Ufff esa cuarta pregunta llegó a mi corazón como una lanza, ahora escribiendo la recuerdo y siento aún el dolor que había dentro de mí. Yo me preguntaba ¿Quién soy? ¿pero quién soy? Y, decidí contestar: “Soy una persona que ha luchado toda su vida por llegar a ser alguien, y ahora no se quien soy”.

«¿Quién eres?» Marta pregunta mirándome a los ojos.

Ya con lágrimas en los ojos le contesto: “Una buena persona que tiene sueños e ilusiones por crear un mundo mejor”.

«¿Quién eres?» De nuevo me pregunta Marta con un tono más cálido.

Y yo entrando en mi interior le digo: “Soy Elsa, una persona que desde bien pequeña ha tenido una pasión por el desarrollo personal e inteligencia emocional y que quiere luchar para ayudar a las personas a encontrar la felicidad en su interior (no en las cosas materiales ni en el reconocimiento de los demás). Soy una persona que quiere luchar para que cada uno sepa que es único y que tiene mucho que aportar a este mundo. Soy una persona que cree en un mundo mejor y hará lo posible por crearlo”.

Recuerdo la emoción de alivio que sentí tras poder definir por fin quién era yo. Pero también sentí miedo, porque ahora venía un nuevo camino para mí. Un camino lejos de la zona de confort. Pero también era consciente que fuera de la zona de confort se produce la magia.

En esos momentos trabajaba como ingeniera en una empresa multinacional con un puesto de responsabilidad con objetivos de venta de equipos de tecnología y datos. Recuerdo pensar que me sentía en un tren de alta velocidad hacia un destino que desconocía, que no había escogido yo. Y sentía muchas veces que miraba por la ventana de ese tren y pensaba: “¿qué hubiera ocurrido si hubiera cogido otro tren?” No veía la posibilidad de bajarme del tren, porque no tenía paradas e iba demasiado rápido y tenía la sensación de que si me tiraba del tren me podría hacer daño.

Así que mi trabajo personal fue llenarme de mi fuerza interior que hacía una especie de coraza acolchada para poder saltar del tren y protegerme de la caída.

Recuerdo con tanta emoción el día que me ayudaron a saltar del tren. Sabía que podía ser peligroso para mí, ya no estaría segura en un tren que me daban lo que necesitaba, pero estaba tremendamente ilusionada por saltar, por encontrar el tren que me llevaba al destino que realmente quería: Expandir el trabajo del autoconocimiento e inteligencia emocional de las personas, dar a conocer el poder de nuestro interior, para que haya más paz y felicidad en este mundo.

¿Sabes una cosa? Me acabo de dar cuenta, mientras estoy escribiendo, de algo muy importante. Siento que cada parte del camino de todo el recorrido que está haciendo este nuevo tren es mi destino. Siento que cada día estoy llegando al destino que quiero, no es un destino de éxito profesional, es un destino de éxito personal, es un destino de estar orgullosa de mi misma, de sentirme satisfecha de quien soy y de lo que hago por aportar a este mundo para hacer un mundo mejor.

No ha sido fácil, no es fácil con tres hijos lanzarse fuera de la zona de confort buscando la magia, pero es posibleCon mucho trabajo y esfuerzo que está lleno de pasión y ganas es posible. Cuando trabajas de lo que te gusta y sientes que puedes aportar valor a este mundo, tu vida personal confluye con tu vida laboral, y esa es la magia.

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