Ikigai, una simple palabra… y qué gran significado puede dar a tu vida

Recuerdo aquel día hace años en la estación de tren, en uno de esos viajes que mi trabajo me llevaba a hacer. Solía entrar en los quioscos de la estación para observar los libros, y muchas veces acababa comprando uno.

Un día entré en una tienda de cosas y ropa pensadas para gente viajera. Observé que había una sección de libros y me fui directamente para allí. Me llamó especialmente la atención el título: “ikigai, los secretos de japón para una vida larga y feliz”.

Ikigai, esa palabra que desconocía, para empezar, me sonaba bonita e intrigante. Así que decidí comprar el libro.

Está basado en encontrar las razones por las cuáles la isla de Okinawa, en Japón, tiene de las mayores longevidad y felicidad del mundo. Además de la alimentación, la vida sencilla al aire libre, etc. una de las claves parece ser el ikigai que rige su vida.

Según los japoneses todas las personas tenemos nuestro ikigai, lo que algunos filósofos traducen como nuestra «razón de ser», o «propósito de vida». El ikigai está en nuestro interior y la exploración requiere de un trabajo profundo y paciente para encontrarlo.

El ikigai se representa como una mandala de cuatro círculos como puedes ver en la figura a continuación:

Empecé a completar la mandala (escribiré otro artículo para contarte cómo desarrollé el ejercicio de completar la mandala del ikigai).

El círculo de “lo que amas” fue más o menos sencillo, es cierto que era la primera vez que me ponía a reflexionar sobre mis pasiones de forma profunda y me llevó un tiempo pensar en lo que me gusta más allá de algunos de mis hobbies. Sentí gran satisfacción al leer lo que escribía.

Llegó el círculo de los talentos, de aquello en “lo que eres bueno”. Aquí tuve dos sentimientos encontrados, entre vergüenza porque tenía que pensar en qué era buena, y desconocimiento, porque no sabía en qué era realmente buena, desconocía qué es lo que me hacía única. Por lo que sentía que ya no podía seguir completando la mandala pensando en el círculo de aquello por “lo que me pueden pagar o ser recompensada”.

Salté al círculo de lo que el mundo necesita. Y aquí de nuevo fue un shock, yo siempre he sentido de manera clara que el mundo necesita mejorar, pero no había pensado nunca qué podía hacer yo para ello. No sabía cómo empezar a escribir en ese círculo.

Así es que me propuse a trabajar y trabajar hasta ver cómo podía completar la mandala del ikigai. Y tras mucho leer e investigar, me di cuenta de que tenía que reflexionar sobre cuáles eran mis talentos y mis valores para poder completar esos dos círculos. Los talentos me iban a permitir identificar aquellas actividades en las que soy buena y los valores me iban a permitir saber qué podía hacer yo por conectar con lo que el mundo necesita. Y este trabajo fue lo que me inspiró a desarrollar KitCo.

Había hecho muchas dinámicas y test en el trabajo para conocer mis habilidades. Había hecho incluso test 360º a través de los cuales obtienes feedback tanto de tus jefes, como compañeros o equipo. Test que me encantaba analizar y considero maravillosos; por cierto, adoro el test de colores de Insight Discovery, de hecho también este me inspiró en lo que es ahora KitCo.

No obstante cuando me dispuse a completar mi mandala del ikigai sentía que esto no era suficiente.

Ninguno de los tests que había hecho en el trabajo me hacían reflexionar mirando en mi interior quien era realmente yo, qué era lo que realmente me hacía única, cuáles eran los talentos que si desarrollaba en mi vida me hacían sentir satisfecha. Y ningún test que había hecho preguntaba a las personas de mi entorno, fuera del trabajo, como mi familia y amigos, qué talentos percibían en mi.

Así es como me dispuse a desarrollar una dinámica para conocer mis talentos, basándome en referencias como Gallup, entre otros, y mirando en mi interior, así como preguntando a quienes me conoces qué talentos perciben en mi.

Por otro lado, llevé a cabo dinámicas de coaching de valores para conocer cuáles eran mis valores personales, aquellos que teniendo presente en mi vida para tomar decisiones, me daban satisfacción.

Y así es como puede acabar la mandala del ikigai, lo que me llevó a descubrir mi ikigai: «Aprendizaje continuo del ser, en materia de crecimiento personal e inteligencia emocional, y llevar mi aprendizaje a acciones que puedan inspirar a otras personas a descubrirse a si mismas y tomar decisiones que mejoren la satisfacción de su vida, encontrando la felicidad en su interior».

KitCo nace como parte del trabajo de mi ikigai, espero que te ayude en tu proceso de autoconocimiento y puedas empoderarte para tomar las decisiones que aumenten la satisfacción en tu vida.