Cuando tu hijo de 6 años te pide que le ayudes a mejorar el mundo

Si eres padre o madre y piensas que para ser padre o madre no hay que formarse, si piensas que ya está bien lo que haces y que poco o nada necesitas aprender para educar y acompañar mejor a tus hij@s, te pido, por favor, en nombre de mi hijo Arnau de 6 años, que leas este artículo. 

Hace unas semanas estaba haciendo un trabajo con el programa “canva”. Un programa de diseño de presentaciones, de publicaciones en redes sociales, etc. que si no conoces te recomiendo por ser muy fácil, creativo e intuitivo. En este programa cada vez que descargas tu trabajo aparece una frase inspiradora que suelo leerme con atención.

Tenía a mi hijo Arnau de 6 años encima de mí, suele gustarle ayudarme con mis trabajos creativos.  Esta vez, haciéndole partícipe de mi proceso de trabajo, leí la frase inspiradora en voz alta: “Sólo los locos que creen poder cambiar el mundo son los que lo consiguen”. Steve Jobs.

Me quedé pensativa, se hizo por un momento el silencio, observé a Arnau que estaba en mis brazos, miré su cara, me estaba mirando sin decir nada, estaba igual que yo, observando en el silencio. Cuando finalmente le dije: “Pues yo cariño, debo estar loca, porque quiero cambiar el mundo a mejor”. Y le pregunté: “¿a ti te gustaría cambiar el mundo a mejor? Me contestó: “Yo sí quiero cambiar el mundo a mejor” y siguiendo la conversación le pregunté: ¿qué crees que se necesita para hacer un mundo mejor?

Ese instante se volvió mágico, se convirtió en uno de aquellos momentos grabados en el corazón, de aquellos que sabes que el día que desaparezcas de este mundo formará parte de tus pensamientos, y de aquellos que te hacen luchar por lo que cada día luchas.

Arnau, mi hijo de 6 años recién cumplidos, contestó: “enseñar a los padres como deben enseñar a sus hijos”. No he cambiado ni una sola palabra de lo que dijo, tal cual fue su respuesta: “enseñar a los padres como deben enseñar a sus hijos”. Arnau intuyó que yo quería saber más, y acto seguido me dijo: “Mami, cuando yo hago algo mal tu me lo enseñas pero no me haces sentir mal, y yo aprendo y no me siento mal, me siento bien”.

No se expresar lo que sentí, fue una mezcla entre esperanza y dolor. Esperanza porque sabes que parte de lo que es tu misión de vida tiene sentido, aprender a educar y acompañar a mis hij@s, y transmitir lo aprendido por si puede servir a otras personas. Y dolor por oír como un niño de 6 años, lejos de lo que podemos pensar, valora la importancia de cómo los padres enseñan (en su vocabulario), educan y acompañan (en el mío 😊 ) a sus hij@s.

Quiero ser la voz de mi hijo, quiero alzar la voz bien alta en su nombre, y por ello me he decido a escribir este artículo.

Padre o madre que piensas que para educar y acompañar a tus hij@s no hay que formarse, ojalá hayas llegado hasta aquí y te apetezca seguir leyendo, ojalá pueda sembrar una semilla en ti, una semilla que algún día por ti mismo/a hagas florecer, por el bien de tus hij@s, por un mundo mejor. Hacer florecer esa semilla no será un camino fácil, tendrás que salir de tu zona de confort, descubrirás cosas de ti que te dolerán, pero esa valentía será tu poder, un poder que te permitirá acompañar a tus hij@s para que sean la mejor versión de si mism@s, así sin más, la mejor versión de si mism@s.

Existen ya numerosos estudios científicos que nos permiten entender el comportamiento de nuestros hij@s según sus distintas edades. Aprovecha esta información, es ciencia, es conocimiento, nútrete de ello para tener herramientas para ayudar a tus hij@s a que sean la mejor versión de si mism@s.

Empecemos por ¿qué es educar?. Educar, del latín “educare”, proviene de “educere”, que se divide en: “ex” (fuera de) y “ducere” (guiar, conducir). Educar sería, por tanto, guiar a la persona para que saque lo mejor de sí, para que desarrolle todo su potencial. Ese debería ser el objetivo de educar, hacer que la persona desarrolle su potencial para ser la mejor versión de si misma como ser único e independiente.

Piensa por un momento ¿qué es para ti educar? ¿cuál sería el objetivo para ti de educar a tus hij@s?

Una vez escuché una metáfora de nuestra forma de educar. Dice así: si nuestros hij@s fueran figuras de barro diríamos que pasamos años y años conformando la figura de barro según cómo queremos que sea. Y cuando la figura de barro, nuestro hijo o hija, llega a la adolescencia de repente empieza a surgir de dentro hacia a fuera una nueva forma, esa figura de barro cobra vida y empieza a “deformarse” respecto a la forma que le hemos querido dar, empezando a definir por sí mismo/a su propia forma. Y eso en muchos casos no es fácil de aceptar, pero es y debe ser así si queremos que nuestros hij@s tengan autoestima, sepan lo que quieren y disfruten de una vida plena y satisfactoria.

No debemos pretender que nuestros hij@s sean quienes nosotr@s queremos que sean e incluso quienes a nosotros nos hubiera gustado ser. Nuestros hijos deben ser ell@s mism@s, y nosotros debemos estar ahí para ayudarles, para guiarles, a ser su mejor versión. Hay un dicho de Plutarco que dice: “los niños no son vasos por llenar, son lámparas por encender”, hagamos como padres que estas lámparas brillen por si solas.

Y ¿cómo se hace, cómo acompaño a mi hij@ en su proceso para ser la mejor versión de si mismo/a?

Para empezar, puede ser una gran herramienta entender las diferentes etapas evolutivas de nuestros hij@s para poner foco en su acompañamiento.

Por ejemplo: de los 0 a 2 años nuestros hij@s están en una etapa de dependencia para satisfacer sus necesidades físicas y emocionales. A partir de los 2 años comienzan su etapa de la búsqueda de la independencia (similar a la adolescencia) para desarrollar sus propias ideas y opiniones.

De los 3 a los 5 años se encuentran en una etapa de sociabilidad llena de curiosidad y fantasía. De los 6 a los 9 años es la salida al mundo exterior, el niño o niña se convierte en un explorador, busca por sí mismo/a las respuestas y empieza a construir su autoestima.

En la pubertad (normalmente entre los 10 y los 12 años, aunque puede adelantarse en las niñas pudiendo ser entre los 8 y los 9 años, o prolongarse en los niños pudiendo ser a los 14 años) se producen importantes cambios físicos y psicológicos. La pubertad es la transición entre la infancia y la adolescencia. En esta etapa debemos acompañar a nuestro hijo o hija para que se conviertan en una persona más autónoma y ayudarle a normalizar y aceptar sus cambios en el cuerpo, así como comprender y aceptar sus cambios psicológicos.

En la adolescencia (entre los 10 y los 19 años, según el caso) se abren las fronteras de la familia y para nuestro/a hijo/a adquiere mayor relevancia las relaciones externas. En esta etapa debemos acompañar a nuestro/a hijo/a con el objetivo de conseguir mayor autonomía, consiguiendo mayor independencia de la familia sin romper los lazos afectivos o comunicativos, preparándolos así para la vida adulta.

Es especialmente en la adolescencia que nuestra metáfora del barro cobra importancia. Y es en esta etapa donde aparecen los conflictos con los padres y madres por tener normalmente intereses opuestos con sus hij@s. El padre o madre quiere seguir creando su figura de barro y el adolescente quiere tener su propia forma y empezar a caminar por sí solo/a.

Los adolescentes empiezan a desidealizar la figura paterna y/o materna y buscan la independencia de forma más activa. Los padres y madres por el contrario empiezan a sentir que están perdiendo al niño o niña que tenían, su figura de barro se está rompiendo y cogiendo otra forma que ell@s no habían dado, lo que genera ansiedad y deseo de controlar a su hijo o hija.

Debemos tener en cuenta que educando mediante el control y la obediencia dejamos de un lado su desarrollo emocional óptimo. Lo que hacemos es poner piedras en el camino de nuestros hij@s para definir su propia personalidad. De esta manera conseguimos: (i) o bien que escondan su propia personalidad con el objetivo de agradarnos y hacer las cosas como nosotros se lo pedimos, (ii) o bien que saquen su propia personalidad a escondidas nuestras, haciendo lo que ellos desean hacer, pero mintiéndonos o no abriéndose a nosotros para explicarnos sus vivencias, perdiendo toda su confianza en nosotros.

Educando desde el control, el castigo y la obediencia, nuestr@s hij@s aprenden desde el miedo, guardando en un cajón sus propias necesidades, su propia personalidad, sintiéndose queridos sólo si hace lo que los padres quieren, provocando en ellos falta de autoestima e insatisfacción.

Con esta forma de educarnos nos desarrollamos sin saber quiénes somos o lo que queremos para nuestra vida, nos anclamos a lo que piensen los demás de nosotr@s, sin abrir nuestro corazón a ser quienes realmente deseamos ser.

Esta es la manera en la que los padres y madres desarrollamos nuestro ego con la educación de las generaciones anteriores, y si no cambiamos nuestra forma de educar, haremos lo mismo con nuestr@s  hij@s.

Nuestra meta no debe ser que hagan lo que nosotros queremos, si no lo que ellos puedan, ese es su derecho, conocerse a sí mism@s. Debemos animarles a tomar sus propias decisiones, teniéndonos a nosotros como guías para darles la información que necesitan saber, con empatía y conexión; llenándolos así de autoestima, confianza, seguridad, amabilidad y respeto, entre otros.

Ponernos en el lugar de nuestr@s hij@s nos ayudará a ver las cosas de otra manera y a conectar mejor con ell@s, también nos ayudará a contenernos emocionalmente. Si queremos que nuestros hij@s aprendan a gestionar sus emociones debemos empezar por ser un ejemplo para ell@s, de manera que debemos aprender a gestionar nosotr@s nuestras emociones.

Educar a tus hij@s con el control te va a generar estrés y no te va a acercar a una vida plena y satisfactoria. Educar sin controlar a tu hijo o hija no se logra de la noche a la mañana, requiere de un trabajo intenso y diario con el propósito de guiar a tus hij@s para que sean ell@s mism@s sabiendo quiénes son y qué quieren en la vida, aprendiendo a tomar sus propias decisiones, con nuestro apoyo, cariño y comprensión, para una vida plena y satisfactoria.

productos kitco

KitCo Familias

Precio final

89 €

KitCo completo: Cartas de Talentos, Valores y Emociones, con todas las dinámicas y juegos. Pensado para familias. La diferencia respecto al KitCo profesional es la forma de enfocar las dinámicas descritas en Tu Guía KitCo, así como el lenguaje utilizado. 

KitCo familias es un juego inspirador, para pasar momentos en pareja, familia, amigos, grupos o equipos que fomentan la educación del ser, a través de conversaciones significativas y la práctica de la comunicación eficaz.

KitCo familias brinda a una conexión especial entre padres e hijosamigos o equipos, descubriendo aspectos de si mismos y de los demás que no conocían y que son necesarios para una vida en armonía.

Los modelos educativos hasta ahora se han basado una educación para adquirir conocimientos y competencias para trabajar. KitCo quiere adentrarte de manera lúdica, sencilla, creativa e inspiradora en adquirir conocimientos y competencias para ser, mejorando la satisfacción en tu vida con mayor salud mental y mejores relaciones interpersonales.

Está basado en tres aspectos fundamentales: talentos, valores y emociones; diferenciando especialmente dos bloques:

(i) un primer bloque lúdico para hacer juegos en pareja, familia, amigos, grupo o equipo: juego de emociones, juego de valores y juego de talentos.

(ii) un segundo bloque de reflexión para el autoconocimiento individual con dinámicas como: descubre tus talentos, descubre tu profesión ideal, descubre tu ikigai, se consciente de tus valores genuinos que teniendo presente en tu vida te dan más satisfacción, aprende a reconocer las emociones en tí y a gestionarlas etc.

KitCo Familias contiene:

  • 33 cartas de talentos
  • 1 modelo de test de talentos
  • 57 cartas de valores
  • 1 modelo de test de valores
  • 50 cartas de emociones
  • 1 tablero – Mapa Emocional
  • 1 libro guía de dinámicas y juegos        (8 juegos de emociones, dinámica de talentos, dinámica de valores, dinámica “descubriendo mi profesión”, dinámica “coherencia con mi esencia”, dinámica “descubriendo mi ikigai”, Anexo de talentos vs profesiones, etc.)
  • 1 pelota de goma antistress
  • Estuche contenedor portátil

Video del KitCo Completo

Video de las Cartas de Emociones

Video de la Dinámica “Mapa Emocional”

Video de soporte para cumplimentar la plantilla de Talentos

NOTA: esta plantilla la encontraréis en vuestro link de archivos descargables al hacer la compra de KitCo.  

Video de soporte para cumplimentar la plantilla  de Valores. 

NOTA: esta plantilla la encontraréis en vuestro link de archivos descargables al hacer la compra de KitCo.  

Video de soporte para cumplimentar la plantilla de la dinámica de Coherencia con el Ser.

NOTA: esta plantilla la encontraréis en vuestro link de archivos descargables al hacer la compra de KitCo.  

Pronto nuevos videos 🙂 

Una respuesta a «Cuando tu hijo de 6 años te pide que le ayudes a mejorar el mundo»

  1. Que artículo más bonito y contenido muy claro y preciso. Que más podemos querer las madres y padres que educar bien a nuestros hijos. El proyecto más difícil y exigente en el que jamás estaremos o hayamos estado involucrados.

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